Patrimonio natural

  • El bosque del Perigord

El bosque del Périgord se situa al cuarto rango nacional después de las Landas, la Gironda, y el Var. El 75% del bosque, con sus 400 000 ha, se compone de árboles hojosos con una fuerte representación de robles.

Además de los robles, se encuentran castaños, hayas, abedules, fresnos, robinias (o falsa acacia), carpes y alisos. En cuanto a los 100 000 ha de coníferas, se compone principalmente de pinos marítimos.

Además de estos últimos se encuentran también  pinos silvestres, pinos negros de Austria, abetos del Norte y  alerces. Los bosques son ricos en hongos y se cosecha tanto setas como mízcalos, cagarrias y otros hongos, así como la famosa trufa del Perigord.

Todos estos hongos se encuentran en la gastronomía local especialmente hecha a base de carne de ocas o patos. Se encuentran númerosas granjas en la región.

La agricultura se dedica a las culturas tradicionales, pero también al tabaco, al maíz, a la ganadería bovina. El nogal está también omnipresente.

En cuanto a la vegetación del Perigord Noir, se encuentran principalmente entre cuatro medios : el castañar, la “charmaie”(carpes) , la ladera calcárea y el ambiente húmedo a orillas de los ríos.

 

  • El río Dordogne

La Dordogne, río que ha dado su nombre al departamento, se va del Monte Dore al Puy de Sancy (Massif Central) para formar con las aguas de la Garonne al Bec d’Ambes, es decir 472 km abajo, el estuario de la Gironda, y desemboca en el Atlántico.

Durante tres siglos, la Dordogne fue "el camino mercantil " en el que circulaban los barcos chatos, o gabarras, desde la Alta Dordogne hasta Libourne. Éstos estaban subidos, tirados por bueyes.

A fines del siglo 19 no fue sin estrépito que el transporte fluvial de mercancías fue destronado por el raíl. Todas las corporaciones que gravitaban alrededor del río Dordogne desaparecieron para siempre.

Antaño generosa en salmones como lo atestiguan vestigios rupestres o escritos, la Dordogne todavía está abundante en peces con especialmente la perca, el lucio, la carpa, la tenca.

Las especies migratorias : la lamprea fluvial, la alosa fingida, la gran alosa, el salmón, la trucha del mar, la anguila "toman el ascensor " al Embalse de Tuilières para regresar hasta la Dordogne del Perigord para frezar allá.

El esturión hasta 1957 (fecha de su desaparición) formaba parte de esta fauna fluvial. Las orillas de la Dordogne también están frecuentadas por une fauna variada que el observador atento percibirá : la nutria, el coipo, la garza, el milano, el cernícalo, el martín pescador y, anidados en los acantilados la corneja y el halcón cuyas algunas áreas de nidificaciones están protegidas como en Domme o en La Roque-Gageac.

En Périgord Noir, el valle de la Dordogne es amplio, con lienzos abruptos y que no sobrepasan ciento cincuenta metros, mellado en orilla derecha por los valles de la Enéa, de la Cuze y de la Vézère y, en orilla izquierda, por el valle del Céou.

Estos acantilados con colores anteados se armonizan con toda la gama de los verdes costeando sus laderas de donde emergen sobre verticalidades rocosas, torres, castillos y fortalezas como en Montfort y Beynac.

Aldehuelas y pueblos con casas de piedras rubias, cubiertas con tejas llanas morenas o con "lauzes" grisáceas, unas veces se apresuran en las orillas del río, otras se acurrucan en el hueco de un vallejo o se encaraman en las laderas con puntos de vista notables.