Historia y patrimonio

De las orígenes al siglo XIV

Sarlat es una ciudad medieval que se ha desarrollado alrededor de una gran abadía benedictana. Alcanzó su apogeo en el siglo XIII con 5 000 habitantes. Fue en 937 cuando la abadía pasó a formar parte de la orden de Cluny.

El origen de la abadía se pierde en las leyendas. Existe en el siglo IX, tomando parte de las seis grandes abadías del Périgord (Paunat, Belvès, Saint Front de Périgueux, Brantôme, Terrasson).

La abadía carolingia de Sarlat es la única que fue salvada de los Vikingos, situada apartado de la Dordogne y de sus afluentes. Supo quedarse independiente y se puso en 1153 bajo la protección directa de la Santa Sede en Roma.

Fue reconstruida en la época romana entre 1125 y 1160. La « Lanterne des morts » (la linterna de los muertos) también se llama "Torre Saint Bernard" ya que pasó a Sarlat en 1147 durante su investigación sobre los heréticos.

San Bernardo de Claraval hubiera realizado el milagro  de la "curación colectiva con panes" en el centro de lo que fue el primer cementerio de Sarlat, al presbiterio de la iglesia. Dicha torre con curiosa arquitéctura todavía interroga númerosos espíritus.

En 1317, la abadía fue la sede del nuevo obispado creado por el Papa Juan XXII. La iglesia abacial se volvió en la catedral de la diócesis de Sarlat. A partir de ahí comenzó la transformación arquitectónica de la ciudad con la construcción de una iglesia parroquial así como numerosas casas soleriagas.

Despúes de la victoria de Castillon en 1453, que puso fin a la guerra de los Cien Años, las guerras de religión causaron muchos estragos en la ciudad.

 

Del siglo XIV al siglo XVII

A partir del siglo XIV, obispos y cónsules se compartieron el poder hasta la Revolución. Con su estatuto de ciudad episcopal, Sarlat desempeñó un papel importante durante la Guerra de los Cien Años.

Reserva de hombres de armas, de municiones y de víveres, la ciudad fortificada también fue defendida por los castillos situados en los alrededores y pudo prestar socorro a otras ciudades asediadas por los Ingleses : Belvés, Domme, Montignac.

Sin embargo se volvió inglesa a continuación del Tratado de Brétigny en 1360. Se unó al rey de Francia 10 años después cuando el condestable du Guesclin rechazó a los Ingleses.

Si la victoria de Castillon puso fin, en 1453, a la guerra de los Cien años, las guerras de religión causaron sus estragos un siglo después. La ciudad, desempeñando el mismo papel que antes, tuvo que rendirse dos veces y sufrir de las exacciones del capitán de Vivans y del vizconde de Turenne.

El reino de Henri el IV permitió a Sarlat conocer días apacibles. Nuevas construcciones empezaron en la ciudad, completando las primeras reconstrucciones emprendidas entre la guerra de los Cien Años y las guerras de religión.

Númerosos palacetes fueron edificados entre el fin del siglo XV y el principio del siglo XVI, con la casa de la Boétie y el Hotel de Vienne. El principio del siglo XVII se señala por la construcción del Ayuntamiento, de la iglesia de los Récollets (Capilla de los Penitentes blancos) y del Présidial (antiguo tribunal).

 

Del siglo XVII a hoy

La Fronda puso fin a este período favorable en 1652. Sarlat fue ocupada otra vez por las tropas de Condé. Se liberó de éstas en la sangre. Guerras, epidemias de peste e inundaciones causaron daños episódicamente  en la ciudad. Sin embargo, la ciudad contaba entre 5000 y 7000 habitantes.

La calidad arquitectónica de estos monumentos y de estos edificios atestigua de su dinamismo y de su capacidad a mantenerse en los grandes corrientes económicos.

Ciudad de comerciantes en la Edad Media, se volvió en una ciudad de magistrados en los siglos XVII y XVIII, gracias a su función de cuidad episcopal, capital de un diócesis.

Con la desaparición del diócesis durante la Revolución pirdió su preeminencia. Cuando volvió a ser sub-prefectura, se durmió, como la Bella durmiente del Bosque, durante cerca de 150 años, para revivificarse hace sólo 40 años.

Es permitido pensar que en Francia númerosas ciudades han poseído tan curiosas y pintorescas callejuelas, tan bellos monumentos, pero el modernismo ha destruído poco a poco los tesoros del pasado, y podemos hoy en día alegrarnos de que nuestra ciudad fuera salvada milagrosamente gracias a la ley promulgada el 4 de Agosto de 1962 por el entonces Ministro de Cultura André Malraux(llamada la Ley Malraux).

Esta ley sobre la restauración de los sectores protegidos fue aplicada por primera vez en Francia a Sarlat.

El centro de la pequeña ciudad medieval con sus 65 monumentos e inmuebles protegidos sirvió de operación modelo para la puesta en su punto de las financiaciones y de los criterios de restauración.

Los inmuebles con fachadas antiguas, protegidas por magníficos techos de lauzes han recuperado su autenticidad y han ganado en comodidad. Hoy en día somos orgullosos invitarle a descubrir una ciudad con una belleza serena.

Le dejará un recuerdo vivaz y la envidia de regresar, algunas veces de instalarse. Pero Sarlat sólo es el corazón de un Périgord que le ofrece miles de tesoros. Descúbralos sin prisa, a fin de bien convencerse de este sentimiento experimentado por este famoso Americano (Henri Miller): “Aquí, está el Paraíso de los Franceses”.